Con Antonio de Lisio: Venezuela y la COP26, las contribuciones nacionalmente determinadas

(22/11/2021)

Estamos con Antonio De Lisio, experto ambiental de dilatada trayectoria; Antonio, en el contexto de la ya  culminada COP26, mucho se criticó a los países que no han sido capaces de cumplir sus metas en reducción de emisiones de Efecto Invernadero; en cambio, hubo quienes afirmaron que Venezuela sí lo logra. ¿Qué valoración haces tú como experto?

Me parece importante antes que nada poner tu  pregunta en el  en contexto de lo ocurrido en Glasgow. En el acuerdo final  de la COP 26 no se logró en el acuerdo final dejar la propuesta   de eliminar todo tipo de incentivo a la producción y consumo de hidrocarburos. Las posiciones de países como Arabia Saudita impidieron lograr el consenso necesario, y  se tuvo que aceptar la mucho menos contundente “reducción” de los incentivos, que yo calificaría de climáticamente  perversos a los hidrocarburos . Este impedimento junto con la postergación de una vez por toda de la  implementación del fondo internacional  de ayuda para los países más pobres (en este caso hay que destacar la intransigencia  de China) son las dos mayores decepciones de Glasgow. Por eso Antonio Guterres, director general de la ONU, les está exigiendo a los países más ambición frente al reto de la mitigación y adaptación climática. A la hora de esta entrevista aún no sabemos cuál fue la posición del Estado venezolano, especialmente en el asunto de los hidrocarburos. Sin embargo, a juzgar por el documento que presentó la máxima autoridad del ministerio ahora anacrónicamente identificado como “Ecosocialismo” (hay que recordar que desde el Informe Brundlnadt “Nuestro destino común”, presentado hace más de treinta años, se estableció que ni el capitalismo ni el socialismo podían dar cuenta del modelo sustentable de desarrollo que la ONU intenta propiciar); inferimos que  quienes representaron al país en la COP26 no estuvieron de acuerdo con una decisión que implica una especie de “sentencia de muerte” a los hidrocarburos, entre estos especialmente al carbón. Recordemos que el Estado venezolano no ha renunciado a la explotación del carbón en Perijá, a pesar de los conflictos sociales y ecológicos, que han llegado hasta el extremo del asesinato aún no resuelto de Sabino Romero hace 8 años.

Así  como no renuncia al carbón, en los planes de producción petrolera se insiste en la necesidad de aumentar la producción después del colapso de la actividad de Pdvsa, seguramente con una mayor apertura al capital privado nacional e internacional, utilizando la llamada “Ley antibloqueo” que, como han denunciado algunos, se convierte en un instrumento para una privatización soterrada, desordenada y brumosa.

Atendiendo a este contexto, quienes han venido afirmando que Venezuela ha cumplido con su cuota de mitigación porque está produciendo menos, no han  tomando en cuenta que se trata de reducciones indeterminadas, sobrevenidas si se quiere, utilizando un término más coloquial en el país. No se trata de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas a las que el país se comprometió en París en 2015 y reafirmó hace unos días en Glasgow.  No se trata de una discusión ni semántica. Técnica y legalmente, en función de  las NDC (Contribuciones Nacionalmente Determinadas, por su siglas en inglés[2])  actualizadas Venezuela está cumpliendo con sus acuerdos en materia de emisiones. Afirmar esto sería el equivalente a decir que los venezolanos estamos reduciendo el consumo de carne, prefiriendo los vegetales.

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