El 87% de los venezolanos viven en la pobreza, según la ONU

Una amplia mayoría de los venezolanos vive en la pobreza, al menos el 87% de la población, mientras que el 61% ya cayó al nivel de la miseria extrema. Y en cuanto al futuro generacional, el 55% de los niños menores de cinco años sufre de malnutrición y desnutrición, que tiene un impacto negativo e irreversible en su retraso y crecimiento.

Las cifras dramáticas de la condición social de 30 millones de venezolanos son el resultado de casi seis años de mala gestión del régimen chavista de Nicolás Maduro, que recibió de manos del fallecido Hugo Chávez uno de los países con mayores reservas probadas de petróleo y que ahora se encuentra en la ruina.

La denuncia de la pobreza en Venezuela la hizo el director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida), Francisco Valencia, junto a otros representantes de la ONG y del Centro de Derechos Humanos (CDH) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) ante las Naciones Unidas.

En el acto fue organizado por la ONG defensora de las libertades fundamentales Human Rights Watch y llevado a cabo en paralelo a la trigésimo novena sesión regular del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

«Los niveles de inseguridad alimentarios son altísimos. El 55% de los niños menores de cinco años sufren malnutrición», agregó el activista citando datos gubernamentales de Cáritas, organización católica, y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por su lado, el representante de la CDH de la UCAB, Eduardo Trujillo, aseguró que «más de ocho millones de venezolanos solo comen dos veces por día o menos, y lo que ingieren no es nutritivo. De media, los venezolanos perdieron once kilos de peso solo en 2017».

Ambos activistas explicaron cómo es vivir «sin una distribución regular de agua potable ni de electricidad y con una inflación del 233% en agosto», dijo Valencia.

El representante de Codevida señaló que, ante esta desesperada situación, era entendible que 2,3 millones de personas hayan abandonado el país, «entre ellos, el 50% del personal sanitario de los hospitales públicos».

«Una sola enfermera tiene que ocuparse de 80 pacientes en un día», explicó Valencia, y denunció que «16.000 enfermos renales tienen su vida amenazada porque se han clausurado los centros de diálisis; 5.000 pacientes hemofílicos no reciben tratamiento de coagulación; 33.000 enfermos de párkinson no obtienen medicinas, y 80.000 seropositivos no perciben tratamientos antiretrovirales desde 2017», detalló Valencia.

Añadió que en los últimos años el número de muertos a causa del sida o enfermedades relacionadas aumentó de 1.600 al año hasta las 5.000 personas. Señaló que 55.000 personas enfermas de cáncer no reciben quimioterapia o las medicinas necesarias y que la mayoría de los centros de tratamiento del cáncer han clausurado.

Brotes de enfermedades que estaban erradicadas

Valencia también afirmó que se están presentando brotes de enfermedades ya erradicadas como el sarampión (más de 4.000 casos) o la malaria (500.000), y que las cifras de infectados creciendo.

Trujillo, por su parte, hizo énfasis en la urgencia de solicitar a la comunidad internacional y a la ONU que se defina a los que huyen del país como «refugiados o emigrantes forzosos», porque abandonan su país forzados por la crisis.

Defendió la necesidad de que la comunidad internacional les de protección. Los venezolanos que huyen lo hacen por cuatro razones: «Falta de alimentos, falta de medicamentos, por la inseguridad y por la situación económica».

Fuente: Noticias El Gerente

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