Daniel C. Wahl: “Ser sostenible no basta, hay que crear ciudades regenerativas”

El foro Ciudades Inteligentes y Sostenibles tratará sobre los retos tecnológicos y energéticos ante el cambio imparable que se produce hacia la eficiencia energética, la adaptación a nuevas tecnologías y la mejora de calidad de vida en las ciudades, con el fin de renovar el modelo urbano y su gestión.

La cita, el jueves 24 de enero a las 19.00 horas en el Club Diario de Mallorca, contará con expertos en varios ámbitos desde la producción eléctrica y la gestión de los residuos, hasta la incorporación de las últimas innovaciones tecnológicas. Uno de ellos es el consultor Daniel C. Wahl.

—¿En qué centrará su intervención en el evento Ciudades Inteligentes y Sostenibles?
—Ofreceré una perspectiva sistémica y global a las preguntas ¿qué es una ciudad sostenible? y ¿qué sería una ciudad inteligente? Desde mi punto de vista, la inteligencia de una ciudad no es solo un tema de sensores, almacenar datos y realizar algoritmos para analizar el big data, la famosa smart city. Para crear una ciudad verdaderamente inteligente tenemos que concentrarnos en la educación (durante toda la vida) y en promover la participación ciudadana.

Cuando trabajé con el profesor Tomeu Serra de la Universitat de les Illes Balears para dar forma al proyecto Smart UIB, decidimos convertir el smart en un acrónimo (sostenible, multidisciplinario, aplicado, regenerativo y transformador).

Para muchos, la sostenibilidad suena como una utopía inalcanzable pero en realidad deberíamos plantearnos un reto todavía mayor. El motivo es que ya no es suficiente con ser sostenible y proveer las necesidades humanas sin dañar al planeta. Con la urgencia de responder a la amenaza real de un cambio climático cataclísmico y haber hecho daño a la biosfera, a los ecosistemas y a la cohesión social de nuestras sociedades durante mucho, lo que nos toca es crear culturas y ciudades regenerativas que sanen los daños del pasado y dejen un planeta más sano y comunidades más colaborativas con las futuras generaciones.

—¿Qué retos plantean las ciudades regenerativas?
—Las ciudades regenerativas ofrecen un camino viable para el futuro de la humanidad. Se predice que en el 2050 entre 70% y 80% de la humanidad vivirá en ciudades. La huella ecológica de Londres requiere una superficie 125 veces más grande que el tamaño actual de la ciudad para satisfacer sus necesidades de recursos y procesar sus residuos. Hoy en día, un 54% de la humanidad vive en ciudades pero son responsables de un 70% del uso de la energía y un 70% de las emisiones de CO2. Es por ello que las ciudades son responsables del cambio climático y, a la vez, los lugares más vulnerables ante los efectos del cambio climático ya que un 90% de las áreas urbanas del planeta se encuentran la costa del mar. Es por ello que se habla tanto de ‘ciudades sostenibles’, pero para llegar a disminuir el impacto de las ciudades se necesita una estrategia sistémica que reconecte la ciudad con su bioregión, con los ecosistemas regionales como proveedores de sus recursos y su sustento.

—¿Qué se necesita?
—Requiere que iniciemos estrategias políticas, financieras y tecnológicas que promuevan una relación entre la ciudad y las ecosistemas a su alrededor que ayuden en sanar y regenerar el medioambiente.Una ciudad regenerativa es una ciudad resiliente con a capacidad de confrontar cambios imprevistos en el futuro, que tiene una gran autonomía energética, alimentaria y de recursos básicos para cubrir las necesidades de su ciudadanía. Esto se consigue a través de una conexión íntima y bien diseñada con la base productiva de los ecosistemas de su bioregión. Una ciudad regenerativa contribuye a crear más abundancia y ecosistemas más sanos para las futuras generaciones y contribuye a revertir el cambio climático.

—¿La ecología es el futuro de las ciudades?
—Por supuesto. El arquitecto austríaco Friedrich Hundertwasser decía que en el ámbito urbano cada superficie donde se puede asentar la nieve durante una nevada debería ser verde y vivo. Necesitamos más agricultura urbana, parques, bosques urbanos, y techos verdes, todos ayudan a crear un ambiente más saludable y disminuyen el efecto isla de calor en verano. Dicho esto, hay que ir con cuidado con el hábito de reducir la sostenibilidad a temas meramente medioambientales o ecológicos. Un diseño integrador de sistemas sostenibles y el desarrollo regenerativo procuran conectar soluciones inteligentes que ofrecen mejoras en la conexión entre las dimensiones ecológica, social y económica de la sostenibilidad, pero también hay que atender la cultura y nuestra visión del mundo ya que son un aspecto clave en la transición hacia culturas regenerativas. Por ello, la educación y el fomento de la capacidad ciudadana para participar en esta transición es tan importante para crear ciudades regenerativas e inteligentes.

—¿Cree que Palma va camino de ser una ciudad sostenible?
—Como dice el proverbio chino: ‘El camino de las 1.000 millas empieza con el primer paso’. Este paso ya se tomó en Palma y veo que el compromiso para lograr el cambio hacia la sostenibilidad está creciendo, pero desde mi punto de vista vamos despacio y seguimos con proyectos especifico sin una visión suficientemente sistémica y a largo plazo. Lo importante es entender que no habrá una Palma sostenible ni regenerativa sino creamos también una Mallorca sostenible y regenerativa. Tenemos la gran oportunidad de destacar Palma como un ejemplo del desarrollo bioregional de ciudades regenerativas. Como isla tenemos una bioregión bien definida que podríamos promover como campo de estudio y práctica. Esto también forma parte de la visión inicial del proyecto Smart UIB.

Fuente: Noticias Diario de Mallorca

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