Crónica UNO / Un país en emergencia humanitaria de norte a sur

De acuerdo con cifras de la AN y las ONG, entre 5 y 10 millones de venezolanos necesitan ayuda humanitaria. A dos meses del incendio que consumió 25 toneladas de insumos y dejó cuatro muertos en Santa Elena de Uairén, se reinician las gestiones para el ingreso de la ayuda humanitaria. Medicinas y alimentos destinados a dotar 12 hospitales de la red pública nacional serán sometidos a un proceso de verificación, coordinado por la Cruz Roja, para asistir a 650.000 personas en riesgo

Por Betania Franquis | @moulin_mousse

Caracas,14 de abril de 2019

Apocos metros de una sala clínica, Anahís Alvarado, de 27 años, intenta mantenerse en pie. Las horas se le acumulan y una sensación de ahogo la oprime, la debilidad entorpece sus movimientos. Es la señal de que su sangre ha comenzado a intoxicarse con las propias toxinas que desecha su cuerpo. Los estragos de la descompensación por la falta de diálisis vuelven a comenzar.

Alvarado nació con una anomalía en el tubo neural y entró en diálisis en septiembre del año 2013, cuando le diagnosticaron insuficiencia renal a dos meses de graduarse como docente de Educación Inicial en el Instituto Pedagógico de Caracas. Nunca ha ejercido la profesión porque su enfermedad no se lo permite. “Aunque me refugio en la vida cristiana no puedo llevar la vida que quiero. Estoy agotada, me siento muy mareada y este proceso se hace cada día más tedioso”, admite.

Los lunes, miércoles y viernes asiste a la unidad para dializarse en el primer turno. El protocolo que debería tardar cuatro horas le toma solo dos desde que acortaron las sesiones a causa de las fallas de las máquinas. Al deterioro de los equipos y el déficit de personal se suma la falta de tratamiento para paliar los efectos de la terapia de sustitución renal.

En la unidad de diálisis Jayor, ubicada en la avenida San Martín, la terapia de sustitución renal se posterga por tercera vez en la semana. No hay agua para realizar las hemodiálisis y el suministro de energía eléctrica es inestable. Afuera del centro asistencial adscrito al Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), tres turnos de pacientes esperan la llegada de una cisterna desde la mañana. Anochece y el camión no llega.

El reclamo por la falla de los servicios básicos es un reflejo del deterioro que lacera, año a año, la calidad de vida de los 60 pacientes que se trasladan el centro asistencial más grande de la ciudad.

Medicamentos como calcio, fósforo, ácido fólico, hierro y suplementos alimenticios tienen más de un año sin ser despachados en el recinto. La vitamina B12 es lo único que lo pacientes retiran.

Para completar su tratamiento, Alvarado se las ingenia contactando amigos en grupos de Whatsapp en los que se negocian trueques. Aunque a menudo encuentra la mayoría de los medicamentos, no ocurre lo mismo con los antihipertensivos para regular la presión arterial después de las sesiones.

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